Hace unos días nos visitaron en nuestra oficina dos mujeres valientes. De las que, cuando se las mira a los ojos, es evidente que han vivido, han salido adelante y saben disfrutar cada día con alegría y buen ánimo.
Elizabeth Wojnarowicz y Patricia Gandaria Ponte, junto con Catalina Dabezies han creado y llevan adelante el grupo MAMA MIA. Son mujeres que tienen (o han tenido) cáncer de mama. El colectivo ha cumplido un año de trabajo constante, ayuda y contención para las mujeres que pasan esta experiencia tan dura y difícil.
-Conocí a Patricia de casualidad, en una reunión, y en cuanto nos pusimos a conversar, fue como si nos conociéramos de toda la vida – nos cuenta Elizabeth. – Nos emocionaban las mismas cosas, coincidíamos asombrosamente en la forma de ver el mundo y lo que nos había tocado vivir. Ahí mismo, esa noche, surgió el germen de MAMA MIA.
El proyecto se ha ido consolidando a medida que surgen necesidades y propuestas, que llegan de distintos ámbitos. Tienen un blog y un grupo de Facebook, dos herramientas que les sirven para contar historias, vivencias, compartir videos o poesías, y para que las mujeres que lo necesiten hagan consultas, cuenten sus historias o desahoguen sus angustias.
También han logrado incorporar diversos tipos de ayuda: reciben donaciones de medicamentos que brinda a quien los necesite en cada momento; entregan pelucas a quien no las puede comprar, ya que saben bien lo importante que es, en esa etapa de la quimioterapia en que el pelo empieza a perderse, recurrir a esa ayuda que puede ser tan importante para mejorar el aspecto personal y la autoestima. Brindan también ayudas para tratamientos odontológicos, ayuda que provee un profesional comprometido con la causa.
-Las reuniones, tanto presenciales como virtuales, son una instancia muy gratificante.Nos juntamos a conversar, cada una cuenta lo que tiene ganas en ese momento, algunas se quedan en silencio pero sabemos que se sienten confortadas – dice Patricia.
A veces las reuniones son en una sala virtual, ya que la reunión presencial exige una coordinación y un tiempo que no siempre tienen, pero pueden ser tan cercanas como las presenciales, y quizá hay participantes que se atreven más a contar y compartir de esa forma.
- Conocer la voz y ponerle cara a muchas mujeres que nos envían mails y ponen comentarios en el blog, es muy especial -.agrega Patricia.
Ella sabe bien la importancia de estar rodeada y recibir apoyo de los demás. Cuando a fines de 2008 un examen de control le dió positivo, ya habia tenido dos cirugías anteriores, la primera a los 31 años, la segunda a los 34. Esta última vez, ya sabía que era maligno antes de la operación. Como recientemente había fallecido su pareja, utilizaba buena parte de su tiempo moderando un Club de escritura en Internet (de más de 4 mil usuarios). Compartió lo que le estaba pasando con unas pocas personas; una de ellas publicó en uno de los foros “Enciende una luz para Patricia”, y asi fue que comenzó a recibir mensajes de diferentes partes del mundo, de gente que la conocía del Club de escritura, pero algunos (unos cuantos) que no la conocían, y aún así, la apoyaban con sus palabras.
-En ese momento, supe que algún día haría un grupo para dar lo mismo que había recibido yo– termina Patricia. Pero no fue hasta que se encontró con Elizabeth, su compañera de viaje, que este proyecto se hizo realidad.
-Hay momento duros, sin duda alguna– sigue Elizabeth.–Sobre todo cuando nos llega la noticia de que alguna de las nuestras no ha logrado salir adelante. Eso siempre es un golpe al que no nos podemos acostumbrar. Por suerte cada vez son menos, ya que con prevención e información, cada vez se detecta más a tiempo y las posibilidades de recuperación son altísimas.
Desde CosasDeMujeres, apoyamos a estas mujeres animosas y emprendedoras, ya les iremos contando de distintas iniciativas que vamos a llevar adelante en conjunto.