Todos los que tenemos hijos adolescentes sabemos la adicción que genera la red social en la comunicación de los jóvenes. Ahora la noticia es que Facebook estudia permitir que los niños menores de 13 años puedan hacerse un perfil . Ah, ¿que no podían? No, según los “compromisos” que uno asume al registrarse, formulados al estilo de los 10 mandamientos. Solo que en vez de quedarse grabados a fuego, como los mandamientos de Moisés, los de Facebook se suelen leer sin hacerle mucho caso, y eso para los que los leen, que la mayoría ni lo hacen. Imaginemos algún “malo-acosador” ante frases como “No cargarás virus ni código malintencionado de ningún tipo” o “No molestarás, intimidarás ni acosarás a ningún usuario”. Entre tanta prohibición, casi pasa desapercibida la que nos ocupa, “No utilizarás Facebook si eres menor de 13 años”, aunque vaya seguida del inquietante “No utilizarás Facebook si has sido declarado culpable de un delito sexual”.
En fin, que muchos conocerán, como yo, a niños y adolescentes que se abrieron su primer perfil en Facebook antes de la edad legal (18 años). Es muy fácil, no hay más que poner un año de nacimiento falso. A veces, los padres no son conscientes de la prohibición, pero muchas otras, el niño falsea la fecha con su conocimiento. Según diversos estudios en EE UU, hay entre 5 millones y 7,5 millones de usuarios de Facebook menores de 13 años.
¿Y qué propone la empresa de Mark Zuckerberg para captar millones de nuevos usuarios? Básicamente, un perfil controlado por los padres: la red social trabaja con ideas como conectar los perfiles de los niños a los de sus padres, de forma que los adultos deberían autorizar las confirmaciones de amistades y las aplicaciones que usarían los menores. También podrían leer sus mensajes y supervisar sus fotografías, y recibirían notificaciones de los grupos a los que se uniera el menor, y de los comentarios que hiciera en muros públicos.
Parece algo más seguro que simplemente dejar que los niños se creen un perfil con datos falsos, o confiar en que no vayan a hacerlo en un descuido si se lo prohibimos. Sin embargo, como escribe KJ dell’Antonia en el blog Motherlode, de The New York Times, “solo porque un padre pueda supervisar si hay ciberacoso, si se publican fotos hirientes, quitar comentarios o un ‘me gusta’ del perfil de un niño de 10 años, no significa que el niño, o el padre, sepan cómo resolver estas situaciones”.
“Ya es bastante difícil explicar a los adolescentes cómo existir en Facebook de una forma divertida pero que proteja su privacidad y que a la vez que les mantenga seguros. Explicar estos temas a un niño menor de 13 años que no tiene la experiencia vital o la capacidad de abstracción suficiente para entender el entorno virtual -o entender las complejas interacciones y los impactos a largo plazo de lo que publican- simplemente no es viable ni posible. Realmente son demasiado jóvenes”, opina por su parte Gwenn Schurgin O’Keeffe, pediatra y periodista en The Huffington Post, que hace el símil con dejarle la llave del coche a tu hijo sin que esté preparado.
“Nuestra tarea como padres no es decir sí a todo lo que nuestros hijos quieren, flexibilizando las reglas y permitiendo a otros hacer lo mismo. Nuestra tarea es ayudarles a darse cuenta de que hay una razón para los límites de edad (…). Así que dejemos que nuestros hijos tengan que esperar para tener la edad adecuada para manejar un auto, beber y votar, ayudémosles a entender que en el mundo actual, tienen que esperar a tener la edad adecuada para usar Facebook. Sobrevivirán… y estarán mejor por eso”.
Incluso eliminando con estas cuentas controladas por los padres muchos de los riesgos asociados a las redes sociales, se abren otros debates: ¿a qué edad crearles un perfil? ¿Están preparados para manejarse en un entorno con reglas distintas que el mundo real, cuando muchas veces ni los adultos lo manejamos bien? Y la pregunta que sobrevuela todo: ¿Para qué necesita un niño de 10 años estar en Facebook?