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Gimnasia laboral: una pausa en el trabajo




“Levantamos los brazos, los estiramos bien…los flexionamos y volvemos a estirar”, estas frases, que son habituales en un gimnasio o un club, cada vez se escuchan más frecuentemente en ámbitos laborales. Y es que ya son varias las empresas uruguayas que han comenzado a practicar gimnasia laboral o lo que en otros lugares se llama pausa activa laboral.

El objetivo de esta práctica es que los funcionarios se ejerciten todos los días durante 15 o 30 minutos, para salir de la rutina del trabajo, practicar una actividad conjunta y que además le sea beneficioso para la salud. Con la misma ropa con la que ejecutan su tarea, quizá con alguna corbata un poco floja o sin tacos, realizan esos minutos de ejercicios. No hay diferencias entre jefe o empleado, ni entre hombres o mujeres. Todos dejan a un lado su cargo o rol en la oficina para convertirse en compañeros de gimnasia.

Los municipales de Trinidad han sido pioneros en la materia aquí en nuestro país. Allí comenzaron siendo 150 trabajadores los que diariamente llevaban a cabo, y con mucho éxito, todos los ejercicios indicados. Después de unos meses en Uruguay la modalidad ya se ha extendido a varios organismos públicos e incluso privados, por ejemplo canales de televisión.


¿En qué consiste la gimnasia laboral? Una de las empresas que lo lleva a cabo explica en su web que la idea es “ejecutar programas de ejercicios físicos correctamente estructurados que actúan de manera terapéutica y preventiva sobre las regiones corporales más afligidas de los trabajadores (manos, hombros, espalda, cuello, entre otros). Estos programas son ejecutados en el horario de trabajo con una duración de entre 15 y 20 minutos, sin modificar la vestimenta”.

¿Cuál es el objetivo? “Con la aplicación de este tipo de actividad física se logra la prevención temprana de aparición de fatiga y disminución del estrés laboral oficiando pues, favorablemente sobre la salud”. Se busca además crear conciencia de la necesidad del autocuidado de la salud y evitar la monotonía en el ámbito laboral.

Vale la pena mencionar todos los beneficios que trae aparejado. Al reducir la fatiga y el estrés laboral, mejora la salud integral de las personas, lo que trae como consecuencia la disminución del ausentismo laboral. Enfocarse en zonas del cuerpo particularmente afectadas por las rutinas laborales como los hombros, espalda, etc, previene patologías asociadas a dolencias en estas zonas. También está comprobado que logra un desarrollo de la autoestima y también mejora el relacionamiento interpersonal entre compañeros de trabajo. Gracias a estos beneficios es que ésta práctica no deja de extenderse a diversos ámbitos.

Los ejercicios son simples y no requieren movimientos bruscos. Por ejemplo llevar el mentón a tocar el pecho, realizando movimientos de la cabeza hacia la derecha e izquierda en forma de péndulo, subir y bajar los hombros cuidando la postura, doblar las rodillas y llevarlas hasta el pecho o simples movimientos de manos y muñecas.

La pausa activa laboral no es obligatoria, los que participan lo hacen porque les interesa la propuesta. En Trinidad cuando comenzó a aplicarse no tuvo una aceptación similar en todos. Algunos primero miraban a los demás desde afuera, con cierta vergüenza por lo que hacían sus compañeros, pero ha medida que fueron entendiendo el objetivo se fueron sumando.

Y en tu oficina, ¿realizan gimnasia laboral? ¿te gustaría implementarla?