domingo, 1 de julio de 2012

La primera cita: lo que él opina






Todos sabemos que los hombres no somos una maravilla en cuanto a nuestra sutileza. Generalmente nos vamos con la mujer que nos preste más atención. Lo cierto es que hay unas mujeres que cruzan el río y otras que no, punto. Independiente de la técnica de una u otra, acá presento algunas de las cosas que –desde un punto de vista masculino– las mujeres hacen bien y otras en las que recurrentemente fallan.

1. Mirar a los ojos cuando el hombre habla. Me pasa seguido que si me miran a los ojos cuando hablo, creo que lo que estoy hablando es interesante y me siento más seguro. Si me contrapreguntan sobre el tema que estoy hablando, sonríen o se emocionan es mejor aún, pero todo parte de mirar a los ojos del otro. No obstante, no debe ser todo el tiempo, si el tipo habla una pavada, es bueno bajar la vista o buscar con los ojos al mozo, así sabremos cuando cambiar de tema.

2. Responder una pregunta con otra pregunta. Me jode mucho cuando pregunto algo como “¿Quieres que nos vayamos?” y me contestan con un “¿Te quieres ir?”. Lo que no entienden las mujeres es que los hombres han sido marcados profundamente por sus madres y cuando la mamá dice vamos, es vamos! Ceder la decisión a una mujer aliviana la tensión sobre el desempeño del hombre en la cita, por lo que si un hombre le cede la decisión a la mujer, en realidad está buscando un “Sí, vamos” o “No, estoy bien acá”. Una mujer que no duda en decisiones pequeñas como ésta, mantendrá ese carácter para decisiones más difíciles y trascendentes. Una mujer en control de la situación es profundamente atractiva.

3. El Comeback. Un comeback es una respuesta, no a una pregunta necesariamente, sino a una situación. Las palabras adecuadas para traducirlo serían: Salida al paso, con elegancia y gracia. Like a Boss. Hay gente que lo tiene y gente que no lo tiene, pero también se puede cultivar. Salí con una mujer que tenía los mejores comebacks y me sentí como en una película cada vez que le preguntaba algo o bromeábamos. Pero hay otras que sencillamente no saben salir al paso de una situación tensa o incluso de una graciosa. El Comeback siempre es una respuesta afirmativa, que redirige la conversación a tu propia cancha, es robarle la pelota al otro, nuevamente manteniendo el control.

4. El atractivo físico es secundario. Cada vez que intento salir con una mujer objetivamente linda, me siento presionado, pero muchas veces también es una decepción. Si le gustas, la mujer bonita está tan acostumbrada a ser perseguida que no sabe perseguir. Su discurso puede ser inconsistente, tonto y hasta evidente en extremo. Lo peor es que si no te llama la atención luego, se ofende e inmediatamente se torna un plomo. En el otro extremo, más diverso, existen las mujeres en la medianía que saben que no son modelos, pero se quieren y eso es lo mejor porque hay seguridad. Pero también existen las que se tienen cero fe y van por la vida derrotadas, es difícil acercarse a estas mujeres porque uno debe hacer constantemente un reforzamiento de su seguridad lo que es realmente desgastante. Una mujer que se siente fea, aunque no lo sea, proyecta una sensación de fealdad que agota. Como dice mi vieja: “No hay que acarrear caballos cojos”.

5. Dejar algo para el final. Está bien ser uno mismo, sin embargo, debemos tomar una primera salida o encuentro con alguien, como un trailer. Digo trailer, porque es exactamente así, las escenas de drama se potencian, las de risa son atractivas y las frases tienen más peso. Es común que todos recuerden muchas cosas de la primera vez que salieron con alguien. El montaje que uno hace de su persona y que presenta en estas primeras veces que se vieron, destinará el curso que tomará la relación. Si nos muestran el Director’s Cut el primer día, con todas sus alegrías y dramones nos vamos con la cabeza cargada para casa. Esto es muy común en las sociedades en donde el sexo se da en la primera cita, pues la gente revela tantas cosas de su interior que a las 00:00 hrs ya no hay nada más que hacer que ir a acostarse con esa persona. Todos los hombres quieren acostarse en la primera cita, pero también todos están dispuestos a esperar si lo que ven en el otro les llama suficiente la atención, de ahí la ventaja de dosificar la información. Finalmente no se trata de tomar la decisión de acostarse o no con alguien en la primera cita, sino de mostrarse lo suficientemente atractivo como para que, incluso si sucede, la relación se proyecte en el tiempo.